viernes, 4 de marzo de 2016

"Llama a la comadrona" o cómo era ser madre en los años 50

Hace varios años que soy fiel seguidora de una maravillosa serie británica: Call The Midwife (Llama a la comadrona). Sé que en este blog no suelo ocuparme de estos temas, pero hoy quiero dedicarle algo de espacio a esta serie, que puede ser seguida por personas de cualquier edad y condición, pero que creo que tiene un valor especial para las madres, puesto que las temáticas principales giran sobre asuntos que conocemos, comprendemos o estamos intentando aprender: maternidad, embarazo, parto, lactancia, sexualidad, crianza...

 
La serie está planteada como un drama médico y se basa en las memorias de la enfermera Jennifer Worth (Clacton-on-Sea, Exssex, 1935-2011), que escribió una exitosa trilogía sobre sus experiencias como comadrona en el East End de Londres en la década de 1950. La BBC empezó a emitir la Call The Midwife en 2012 y ya va con la quinta temporada sin mostrar signos de desgaste y respaldada por una fiel audiencia. En España, donde ya sabemos cómo cuidan las series las televisiones y el escaso respeto por el espectador, se emitieron las dos primeras temporadas en una cadena generalista, para después desaparecer de la programación sin contemplaciones.
 
 
 
La serie arranca con la llegada de la enfermera Jenny Lee, una joven de familia acomodada, a Poplar, uno de los distritos más pobres de Londres, para trabajar como comadrona. Se aloja, junto a otras comadronas, en una comunidad de monjas anglicanas, que también atienden partos. Capítulo a capítulo Jenny observa el contraste entre la vida que conocía con el mundo que ahora la rodea, iniciando un proceso de crecimiento personal y el aprendizaje de importantes valores. Las primeras temporadas de Call The Midwife están basadas en las memorias de Worth, pero después han continuado sin ella, aunque la calidad y la verosimilitud no han variado un ápice.
 
¿Qué tiene de especial Llama a la comadrona? En primer lugar unos protagonistas adorables, especialmente el conjunto de monjas y enfermeras que ejercen con ternura, generosidad y valentía su profesión en un barrio lleno de pobreza, miseria e ignorancia. Y en segundo lugar la forma de tratar una serie de temas que no es habitual encontrar en la ficción. La maternidad, el embarazo, el parto, el postparto, la lactancia y la crianza son los principales temas en cada capítulo. Plantea asuntos que tratamos en la actualidad en los blogs de maternidad, algunos con gran polémica: ¿Parto en el hospital o en casa? ¿Lactancia materna o artificial? ¿En qué postura debe dormir el bebé? ¿Es normal estar triste cuando acabas de tener un bebé sano y deseado? Sorprenderá en muchos aspectos, ya que descubriremos cosas que se hacían antes que ahora son impensables o, por el contrario, el inicio de determinados aspectos ahora tan normales que casi parecen triviales, como las respiraciones para ayudar en el parto. Es algo que ahora nos enseñan a todas, pero que entonces comenzaba a experimentarse y a muchos les parecía una tontería.

 
 
Mencionaba antes los personajes de las comadronas, pero no hay que olvidar a los personajes de las madres. Las hay de todos tipos: primerizas, veteranas, valientes, asustadas, gruñonas, dulces, quejosas, impacientes, generosas, duras, abnegadas, incomprendidas, tradicionales, modernas... La serie explora la maternidad, los procesos de la natalidad y a las madres en todas sus facetas.
 
Las cuestiones relacionadas con la maternidad no son las únicas que se tratan en Call The Midwife, sino que la serie se ocupa de asuntos de toda índole (algunos tabú en aquella época), tratados con honestidad: la sexualidad, el alcoholismo, la prostitución, las madres solteras, el aborto, la homosexualidad, el incesto, la fe, la educación, el racismo, las desigualdades sociales, el sistema sanitario, la institución del matrimonio, la vejez, la violencia de género...  La temporada que se está emitiendo en la actualidad trata temas tan duros como los terribles efectos de la talidomida, fármaco para las náuseas que tuvo terribles consecuencias en los bebés.
  
Llama a la comadrona es una serie tierna, humorística y dura al mismo tiempo. No se oculta el dolor, pero tampoco se recrea en él. Muestra justo lo que hay que enseñar. Así, vemos sin disimulo los partos o la pobreza, por ejemplo, pero no se recrea en ellos. La vida y la muerte son una presencia constante. En el Londres de los años 50 la mortalidad e infantil y de parturientas se había reducido considerablemente, pero todavía encontraremos desenlaces felices y finales trágicos, repartidos por igual. Y, sobre todas las cosas, prima el amor. Es una serie llena de ternura, sin caer en lo cursi ni en lo ñoño, que mira con afecto y comprensión a todos los personajes, incluso los más viles. El amor está en todas sus formas (amor de pareja, filial, fraternal...), pero sobre todo en la bondadosa mirada de esas monjas y enfermeras, cada una con sus propias virtudes y defectos, pero que aprenden a encontrar la belleza en los rincones más sórdidos, a contemplar a sus vecinos con comprensión y cariño y, sobre todo, a ayudar de forma desinteresada a un barrio castigado, sin recursos y condenado de antemano a permanecer en la miseria en un mundo que cambia vertiginosamente.
 
No hay capítulo en el que no se me salten las lágrimas. A veces de tristeza, pero la mayor parte de las veces de pura emoción. Y también me he reído mucho (la grandota enfermera Chummy aprendiendo a montar en bicicleta nos regala uno de esos momentos únicos, al igual que la hermana Monica Joan con sus lúcidos desvaríos y su incontrolable apetito por los dulces). Hasta la intro de la serie es preciosa, como podéis ver en el siguiente vídeo:
 
 
 
Los actores son fantásticos, la narradora es la gran Vanessa Redgrave, la ambientación del Londres de los años 50-60 resulta exquisita... Cada temporada tiene una media de nueve capítulos, por lo que es bastante asequible. Si os animáis a ver Llama a la comadrona, sólo me queda por hacer una recomendación: vedla en versión original (con o sin subtítulos, eso ya depende de las capacidades de cada uno), porque merece mucho la pena. De todas formas, creo que sólo es posible encontrar dobladas las primeras temporadas, pero, aún así, mejor en inglés.
 
¡Ah, y no me olvido del libro! Está en mi lista de lecturas pendientes, pero tengo una gran curiosidad. En Inglaterra fue un auténtico bestseller. ¡Ya os contaré cuando por fin lo lea!
 
¿Conocéis la serie Llama a la comadrona? ¿Os gustaría verla?
 



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2 comentarios:

  1. Si que la había oido, pero nunca llegué a verla, me encuentro ahora en un momento en leque no tengo serie que seguir, así que igual me engancho. Muchas gracias por recordarmela.

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  2. Yo es que no acostumbro a ver series, pero me has convencido con está. Me han entrado muchas ganas de verla porque tiene que estar superinteresante por los temas que trata!! Besos

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